Deudas incobrables: un balance necesario en la vida
Todo lo que deja una relación amorosa.
Hace algún tiempo, mientras navegaba por Instagram, me topé con un reel de un psicólogo argentino llamado Maxi McCoubrey. En su video, hablaba sobre los deudores incobrables en contabilidad y la importancia de reconocer cuando un cliente no nos pagaría. Su metáfora sobre cerrar el balance en la vida personal resonó en mí de una manera profunda durante varios días.
McCoubrey compartió su experiencia como terapeuta, admitiendo que en la vida también encontramos deudores incobrables. Aprendí que debemos dejar de perseguir lo que no nos devolverán, cerrar el balance y aceptar que hay ciertas deudas que nunca se saldarán. Es una lección que puede aplicarse a diversos aspectos de nuestras vidas, especialmente en las relaciones humanas.
Las deudas incobrables no se limitan al ámbito financiero. Implican pérdidas emocionales, como el amor invertido en una relación fallida, el tiempo dedicado a un matrimonio que no prosperó o la energía gastada en una amistad que se desvaneció. Reconocer estas deudas incobrables es esencial para nuestra salud mental y emocional.
Antes de que una deuda se convierta en incobrable, a menudo pasa por una fase de morosidad. En nuestras relaciones, eso puede manifestarse como esfuerzos extras para salvar algo que ya está destinado al fracaso. Es importante reconocer cuándo es el momento de poner fin a esta lucha y aceptar la pérdida.
Al igual que en las empresas, donde las deudas incobrables representan un gasto, en la vida real, estas pérdidas también tienen un impacto significativo. Nos consumen emocionalmente y nos impiden avanzar. Reconocer y aceptar estas pérdidas nos permite liberarnos y enfocarnos en lo que realmente importa.
Entonces ¿cómo podemos aplicar estos principios en nuestra vida? Pienso que al igual que establecemos límites de crédito y términos de pago claros en el mundo financiero, podemos establecer límites y expectativas claras en nuestras relaciones personales. Aprender a evaluar la solvencia emocional de los demás y establecer límites saludables nos ayuda a prevenir futuras deudas incobrables.
En resumen, reconocer y aceptar las deudas incobrables en nuestras vidas e un paso crucial hacia la sanación y el crecimiento como seres humanos. Al cerrar el balance emocional y aprender de nuestras experiencias, podemos avanzar con mayor claridad y sabiduría en este difícil camino de la vida.
Por Alba Rosa Aguirre Baena
Administradora de empresas turísticas y hoteleras.